6 de marzo de 2012

Bésame, tócame, cómeme.




Vivías inventando pretextos para seguir respirando.  Y nunca dije que fuese fácil, pero eras el único con la capacidad de soportarme. Me odiabas todas las mañanas que me terminaba el café, y me mandabas un mensaje, echándome de menos.  ''Eres la peor mujer del mundo y quiero morderte.'' Me salvabas la primera hora de los lunes, historia, así que procuraba beber mucho café los domingos, para empezar la semana con la seguridad de que todavía colgabas de mí. El café me ayudaba a sobrellevar que se había acabado la semana y a tus manos les quedaban siete días menos de vida. Siete días menos para deambular por mi entrepierna. Era el fin. Moríamos los domingos, renacíamos sábado-noche.

12 de febrero de 2012

Pongamos que el te llama y no lo coges, y se nos juntan los labios

¿Sabes? Llevaba esperándote muchísimo tiempo. ¿Dónde has estado escondido?¿Con quién he estado malgastando nuestro tiempo? Estaba deseando que llegases dispuesto a cuidarme y maltratar conmigo el colchón. Cocinando y sonriendo, contándome lo bien que te salen los espaguetis a la bolognesa. Diciendo lo bonita que es mi sonrisa los sábados por la mañana y que quieres despertarte todos los días conmigo. Eres lo más parecido a con quien quiero compartir cama fines de semana, pasando a buscarme en tu coche viejo, de segunda mano, que tiene vividas tantas de nuestras guerras en la parte de atrás de lo que cabe imaginar. 





Lo que quiero son tus manos bajando por mi ombligo, 
yo mientras sonriendo por que eres el motivo.

1 de febrero de 2012

Que ha sido de los abrazos incondicionales y las infinitas ganas de hacer el amor





Supongo que por eso las cosas han empezado a ir mal. Ya no me das los buenos días. Ya no me haces el desayuno, ni te miro con cara de asco cuando me despiertas con besitos. A veces me da por pensar que está siendo de nosotros. Dos locos borrachos. Que éramos sólo el intento de algo. Éramos querer y no poder. Era yo rogándote que no me dejaras sola, que era febrero y hacía frío, que mi cama estaba fría y tu intentando encontrarte. Que enero había acabado y ya no volveríamos a ser los mismos. Que eras lo más parecido a un orgasmo y yo llevaba días sin que me hicieran el amor.