29 de mayo de 2011

La verdad era la duda

Íbamos en caminos totalmente opuestos, nos encontramos y no supimos donde ir. Al cabo de un rato de largos cruces de miradas en el cruce de la circumbalación, de suspiros entrecortados y palabras que no tuvieron el valor de pasar la frontera de los dientes, acabamos dirigiéndonos en la misma dirección. Tu casa. Que mejor lugar para revivir momentos, sonrisas,caricias, mordiscos y besos. Muchos besos. Con lengua o sin ella. Cortos o largos. Haciendo amagos a esquivarlos, y buscándolos como posesos. Y las manos. Que nunca falten las manos. Nos gustan casi tanto a ti como ami. No sabemos donde se cortará el camino. Ni donde nos separará. Solo sabemos que por lo menos este insignificante trozo, lo queremos pasar juntos. Escondidos debajo del sillón del salón.


Como dos desconocidos que se conocen demasiado bien.

26 de mayo de 2011

Revolviendo recuerdos y un poco las tripas

Nosotros nunca estuvimos preparados para nada pero fuimos expertos en improvisar al aprender y en otro millón de cosas más. Expertos en mentir y en abastecernos el uno del otro. En huir y en regresar desde camas desconocidas. Con besos en los labios firmados por algún anónimo. Las marcas en la piel de otros labios que nos esforzábamos por esconder al igual que intentábamos esconder, que ya no nos amábamos. Aquellas escapadas por conocer a los demás, que aunque no fueran másmejores que nosotros nos interesábamos por explorarlos milímetro a milímetro. Algunas infinitas ganas por que nuestro mundo se esfumase. Y otras abrumadoras por volver a crear otro nuevo.





Cuantas veces nos salvó el pudor.
Y mis ganas de siempre buscarte.
Eres lo que más he querido.

25 de mayo de 2011

Tocados y hundidos

Y ahí estamos, en lo más hondo del mar pacífico haciendo las paces una vez más. Querías que volviéramos a flote después de naufragar y pelear. Estuvimos seis largos y duros meses navegando, sin rumbo fijo y no sabiendo muy bien porqué. Yo perdía el Sur y el Oeste el día uno de cada mes. A ti ya no te quedaba apenas ningún punto cardinal. ''Que las estrellas me guíen'' decías -y yo siempre seré tu estrella, lo sé-. Cada vez andábamos más perdidos y daba la impresión que avanzábamos en círculos, pequeños y cuadrados. Tu te encargaste del timón, y nos llevabas por donde quiera que fuera. Pero quien llevaba el barco siempre fui yo, contra viento y marea.



Si nos hundimos fue culpa tuya, 
Si volvimos la culpa es mía,
Si nos queremos será culpa nuestra.