Nadábamos entre sueños por las calles de Marte. No sabemos como fuimos a parar allí, pero no queríamos escapar de aquella soledad que nos proporcionaba a ambos aquel curioso lugar. Nos perdíamos en avenidas rectas y nos ahogábamos en charcos.Pasaban miles de autobuses asegurando llevarnos a la felicidad, pero la única felicidad que podrían haber proporcionado hubiera sigo llevando te consigo. 17 fueron las camas en las que nos quedamos sin aliento y 19 el día que dejamos de vernos. Deseaba que uno de esos días que te ibas a pasear solo cayeras en uno de esos agujeros negros y no volvieras a entrar en mi vida sin llamar. Era todo tan contradicente. Te quería y te odiaba a muerte.Avanzábamos, pero quien sabe si en buena dirección.En vez de las cartas, nos jugábamos el corazón.Te echo de menos, pero ya nada tiene solución.
Los ojos rojos después del colocón.


