26 de enero de 2013

Enero éramos nosotros.

El invierno, y su cruel manera de arrasar con todo. De arrastrarnos con él y los recuerdos calurosos de un verano (in)feliz. Y con todo ello nuestra historia interminable. Por la que una vez me prometiste que esta vez no tendría que hablar de finales. Que seríamos la excepción que confirma la regla. Llevo mucho tiempo sin escribir ya que has sido la no-inspiración que ha venido a salvarme. A abrazarme fuerte por detrás cuando te decía que no podía vivir sin ti y decirme que somos capaces de todo. Que nunca tendré que intentarlo. Que quiero seguir viviendo contigo el amor en todas sus formas y el desamor en nuestra única, recuperándonos después de una mirada llena de tristeza acompañada de un ''te habría querido toda la vida''. Te voy a querer toda una vida.


 

Y los que habían intentado aplastarnos, 
pudriéndose por dentro.

6 de noviembre de 2012

Eras la mejor de las cosas bonitas.

Una ya no sabe si alegrarse cuando algo malo pasa. Parece que la inspiración viene de golpe a vaciarte, a salvarte. Teníamos claro que todo no podía ser perfecto, pero aún así nos desgastábamos cuando algo salía mal. Y es que yo ya no sé vivir si no cuelgas de mí. Que la ciencia ya ni nos describe. Que se ha cansado de buscar palabras que definan este (des)amor, según quien lo mire. Algo completamente anormal. Un amor de ratos que cada vez se vuelve más constante. Tan raro que lo definen nuestros nombres en letras cursivas. Uno de esos que exprimen hasta dejarnos secos. Que nos acabaremos oxidando de tanto desgaste emocional. Que echaba de menos describirme con tu nombre.



Vivir contigo el amor en todas sus formas.

24 de septiembre de 2012

Las anormalidades de quererte y otros casos

Los inconvenientes, y sus consecuencias. Parece que nos hemos salvado, y toco madera, por si tocamos fondo antes de lo pensado. Que esto de dejar de querernos en silencio ha funcionado. Por ahora. Querías esconderte entre mis lunares, pero te enseñé que podíamos ser mucho más que eso. Más que dos que se esconden. Que podíamos serlo todo sin apenas hacer nada. Solo mirarnos. Rozarnos. Hacerte sentir que eres mi epicentro, aunque no sea del todo verdad, que aunque extraño, tengo alguno más, y  sabes que no tiene nada que ver con la bipolaridad. Que te recuerdo que somos de ratos.






 Tener tanto que perder es bonito.